Esta serie marca el inicio de mi camino en el arte místico. Representa la apertura de un portal creativo a través del cual comencé a permitir que la energía divina descendiera a mis obras, creando un puente entre lo visible y lo invisible, entre la experiencia terrenal y la dimensión espiritual.
Los símbolos y mensajes llegaron con certeza. Un diálogo interior acompañó el proceso creativo.
El unicornio, guardián de la pureza y lo místico, se presentó como guía y símbolo del despertar interior. Su mirada refleja el ojo de Dios en la Tierra, invitándonos a abrir el corazón a la magia, la inocencia y el retorno a la fuente.
El arcoíris aparece como un símbolo de esperanza, promesa y renovación. Un recordatorio de que la humanidad atraviesa un despertar colectivo y de que la Tierra está siendo consagrada nuevamente a la luz.
Esta serie celebra el despertar de esa memoria espiritual y la posibilidad de reconocer la luz que habita en nosotros y en toda la creación.